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virus de inmunodeficiencia humana (VIH) SIDA

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¿Qué es el SIDA?

El sistema de defensa del ser humano está compuesto por diferentes grupos de células, llamadas linfocitos, encargadas de proteger al cuerpo de agentes extraños y dañinos. Entre este tipo de células se encuentran las células CD4, las cuales constituyen una parte esencial del sistema inmunitario, pues su función es activar al propio sistema y alertarlo sobre la presencia de patógenos o de una replicación anormal de las células humanas.

¿Cómo afecta el VIH?

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ataca e infecta precisamente a las células CD4, introduciendo su código genético en el de ellas y obligándolas a reproducir el virus, al mismo tiempo que las destruye.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es el término que se aplica a la etapa final o más avanzada de la infección por VIH, en donde el sistema inmunitario ha sufrido daños graves e irreversibles, y es deficiente en su función de defensa contra las infecciones y enfermedades.

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH puede transmitirse de una persona infectada a otra persona a través de fluidos corporales como sangre, semen, fluidos vaginales, leche materna y al compartir jeringas contaminadas. Es importante destacar que el VIH no se transmite por saliva, picadura de mosquito o por tocar artículos de pacientes infectados.

De acuerdo con datos de CENSIDA, la epidemia del VIH en México se clasifica como concentrada, dado que no se ha establecido en la población en general. Es decir, en México la epidemia se mantiene en poblaciones clave como los hombres que tienen sexo con hombres, sexoservidores/as y personas que utilizan drogas inyectadas.

De los casos de personas infectadas con VIH que aún no desarrollan SIDA, aproximadamente el 26% son mujeres y el 74% son hombres

El grupo de 30 -34 años de edad es el que presenta el mayor porcentaje de casos de VIH/SIDA

La epidemia del VIH en México es predominantemente transmitida por vía sexual. Este tipo de transmisión ha sido la causante de más del 90% de los casos
Síntomas

¿Cómo sé si tengo SIDA?

Cuando una persona se contagia con el VIH a menudo sufre una infección denominada inicial o aguda, la cual incluye síntomas similares a los de la gripe, como:

  • Diarrea
  • Fiebre
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Sudores fríos
  • Dolor de garganta
  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Úlceras bucales
  • Infecciones por hongos
  • Pérdida de peso
  • Herpes genital, oral o anal
    Esta etapa inicial es seguida por un periodo refractario en el que no aparecen síntomas, conocido como infección de VIH asintomática. Posteriormente viene una etapa de VIH sintomático y la aparición del SIDA.

Los pacientes con SIDA y con un conteo menor de 200 células CD4 por mililitro de sangre pueden manifestar los siguientes síntomas:

  • Pérdida de peso
  • Fatiga extrema
  • Fiebre
  • Confusión o pérdida de la memoria
  • Jaquecas
  • Rigidez de nuca
  • Convulsiones
  • Pérdida de la coordinación
  • Dificultad para tragar los alimentos (disfagia)
  • Dificultad para respirar (disnea) o tos crónica
  • Coma

Además, algunas patologías graves relacionadas con el SIDA son:

  • Sarcoma de Kaposi(lesiones en piel y boca)
  • Linfomas (cáncer en el sistema linfático)
  • Cáncer cervical

 

¿Qué médicos tratan el VIH/SIDA?

Por lo general, quien detecta o sospecha la enfermedad en el paciente es su médico de confianza o cabecera, como:

  • Ginecólogo. Médico que se especializa en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la mujer.
  • Internista. Médico que se enfoca en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades del adulto –de los 15 años en adelante-, que no requieran tratamiento quirúrgico.
  • Médico General. Se encarga de la prevención, detección y tratamiento oportuno de las enfermedades desarrolladas a cualquier edad, es decir, puede atender tanto a niños y adolescentes como a personas de la tercera edad.
  • Urólogo. Médico cirujano especializado en diagnosticar y tratar las enfermedades relacionadas con la anatomía del riñón, el aparato reproductor masculino y el sistema urinario tanto en hombres como en mujeres.
  • A partir de la confirmación del contagio y durante el tratamiento de una persona con VIH/SIDA, es probable que el médico tratante consulte a diversos especialistas o refiera al paciente con ellos. Algunos de éstos son:
  • Algólogo. Médico con especialidad en anestesiología con experiencia destacada en medicina y tratamiento del dolor.
  • Dermatólogo. Este médico se especializa en la prevención, diagnóstico y tratamiento de padecimientos y afecciones de la piel como el cáncer, dermatitis y acné. El VIH/SIDA puede ser atendido por un dermatólogo en los casos en los que el paciente desarrolle sarcoma de Kaposi, pues éste involucra graves lesiones en piel y boca.
  • Infectólogo. Especialista en el estudio y tratamiento de las enfermedades causadas por virus o bacterias. Este médico es el especialista en el diagnóstico y tratamiento del VIH/SIDA.
  • Nutriólogo. Profesional capacitado para elaborar planes de alimentación para diversos tipos de pacientes. Debido a que las personas con VIH/SIDA deben hacer ajustes en su alimentación para disminuir la sintomatología y lograr un impacto positivo en su salud, la planeación cuidadosa y el monitoreo en la dieta de estos pacientes será crucial.
  • Psicólogo. Especialista en tratar los problemas mentales y del estado de ánimo de una persona. Muchas veces, la terapia psicológica –tanto para el paciente como para la familia- es recomendable para trabajar los sentimientos de ansiedad, miedo, culpa, depresión o dolor que pudieran experimentar después de la confirmación del diagnóstico de VIH.

 

¿Cómo se diagnostica el VIH/SIDA?

Existen 4 casos principales por los que las pruebas de diagnóstico del VIH pueden prescribirse:

  • En mujeres embarazadas con alto riesgo de contagio, pues en caso de obtener resultados positivos se deberá llevar un control estricto del tratamiento para prevenir el contagio del feto.
  • Un recién nacido de madre infectada deberá someterse a estas pruebas para determinar si contrajo la enfermedad.
  • Los donadores de órganos o donadores de sangre también deberán realizarse estas pruebas para garantizar que no están infectados con el virus y evitar así cualquier tipo de contagio en los receptores.
  • Para el diagnóstico de personas que han estado en contacto con el virus o que presenten síntomas que sugieren la presencia de la enfermedad.

Prueba de VIH/SIDA

Las pruebas para el diagnóstico del VIH/SIDA pueden no arrojar un resultado positivo en casos de infección sino hasta 24 semanas después de que la persona se expuso al virus. Es decir, si una persona infectada se somete a este tipo de pruebas antes de las 24 semanas de haberse contagiado, podría obtener un resultado negativo. Por ello y para obtener mejores resultados, en caso de que una persona sospeche haber estado en una situación de riesgo que involucre el virus, deberá realizarse la prueba a las seis semanas y a los 3 y 6 meses de la exposición.

Las pruebas más comunes para detectar el VIH/SIDA

Prueba de ELISA

Se encarga de buscar la presencia de anticuerpos en la sangre del paciente; generalmente es la primera prueba que se realiza para detectar la infección por VIH. Si el resultado es positivo, la prueba deberá repetirse.

Prueba de Western Blot

Determina la presencia de anticuerpos mediante el estudio de una muestra de sangre o saliva. Es la prueba de confirmación más común para el VIH, pues se realiza después de obtener dos resultados positivos de la prueba de ELISA.

Reacción en cadena de polimerasa

Detecta la presencia de material genético del virus –ADN ó ARN- en las células blancas de la sangre. Esta prueba puede tener resultados positivos aun cuando los anticuerpos no están presentes, así que resulta conveniente realizarla en casos de posibles infecciones recientes. Sin embargo, esta prueba es técnicamente más compleja y más cara de realizar, por lo que generalmente se utiliza para examinar suministros de sangre en países desarrollados.

Tratamientos para curar el VIH/SIDA

Desafortunadamente no existe un medicamento que cure el VIH o el SIDA, ni tampoco que prevenga el contagio del virus de una persona a otra a través del intercambio de fluidos corporales. Por ello, el propósito del tratamiento es mantener la infección del VIH controlada para que el sistema inmunológico no se deteriore ni la infección progrese a SIDA y sus complicaciones.

Medicamentos para el tratamiento del VIH/SIDA

  • Inhibidores de la Transcriptasa Inversa No Análogos de nucleósidos y nucleótidos. Son utilizados como agentes antivirales. Previenen que el ARN se transforme en ADN, el cual es necesario para que las células infectadas con el VIH se multipliquen. Además permiten que el material genético del virus no se incorpore al material genético de la célula sana, previniendo así la formación de nuevos virus.
  • Terapias inmunológicas. Refuerzan el sistema inmune para rechazar o atacar el virus del VIH.
  • Potenciadores de la farmacocinética. Medicamentos que incrementan los niveles de otros fármacos en el torrente sanguíneo.
  • Inhibidores de la proteasa. Bloquea la enzima proteasa, lo que previene que las células produzcan nuevos virus. Por lo general se utiliza en combinación con otros medicamentos para el VIH.
    Inhibidores de la maduración. Obstaculiza el proceso de maduración del virus para que ningún virus nuevo pueda infectar otras células del cuerpo.

Tratamiento no médico para curar el Sida

El consumo de vitaminas y una dieta especial juegan un papel importante en el tratamiento del VIH/SIDA. Si bien estos aspectos no son sustitutos del tratamiento médico, sí son un complemento esencial para superar los obstáculos físicos causados por la ingesta de medicamentos o por la propia infección viral.

Vitaminas para el tratamiento del VIH

Algunas de las vitaminas y suplementos más utilizados para acompañar el tratamiento médico del VIH/SIDA son:

  • Ácido Ascórbico (Vitamina C). Mejora la circulación sanguínea y eleva las defensas.
  • Beta-glucanos. Estimulan el sistema inmune aumentando la esperanza de vida del paciente. Vía de administración intravenosa.
  • Coenzima Q-10. Eleva las defensas y disminuye el daño a las células sanguíneas.
  • Glutamina. Aminoácido que controla la pérdida de peso y ayuda a la correcta absorción de los alimentos. Se cree que también ayuda en los problemas gastrointestinales.
  • Selenio. Mineral que mejora el estado de ánimo y promueve la sensación de bienestar.
  • Zinc. Disminuye la diarrea.