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Hepatitis C

Hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad viral que provoca la inflamación del hígado y afecta su funcionamiento, evitando la eliminación de toxinas –entre otras cosas-. Su principal vía de transmisión es a través de sangre infectada, cuando ésta ingresa al cuerpo de una persona sana. Por ejemplo, al compartir agujas infectadas para el uso de drogas inyectables o para realizar tatuajes o perforaciones.

Tipos de Hepatitis

Este tipo de hepatitis puede ser aguda o crónica. Por lo general, la infección aguda suele ser asintomática, es decir, el 80% de los pacientes no presentan síntomas. Cuando se trata de una infección crónica, la mayoría de los pacientes presentan síntomas cuando el virus ya ha provocado daños hepáticos graves, lo cual puede ocurrir hasta 10 años después de haberlo adquirido.

Síntomas de Hepatitis

Algunos de los síntomas más comunes de la hepatitis C son ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos), orina oscura, fatiga extrema, fiebre, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

  • De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis viral afecta a más de 400 millones de personas en el mundo y la mayoría no lo sabe. Esto significa que, aproximadamente, una de cada doce personas padece esta enfermedad
  • Las infecciones por hepatitis B y C pueden convertirse en enfermedades crónicas y provocar cirrosis, falla hepática o cáncer de hígado
  • En México, el genotipo más común de la hepatitis C es el 1b

 

¿Cómo curar la hepatitis C?

A partir del diagnóstico y durante el tratamiento de una persona con hepatitis C, habrá diversos especialistas que formarán parte del equipo de atención integral al paciente. Entre ellos están:

  • Gastroenterólogo. Médico especialista en prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades que involucren los órganos del aparato digestivo –incluido el hígado-.
  • Hepatólogo. Médico que se especializa en el tratamiento de las enfermedades que afectan el hígado. Por ello, se encarga de diagnosticar y manejar una infección por hepatitis viral, particularmente los casos más complicados e inusuales.
  • Infectólogo. Especialista en el estudio y tratamiento de las enfermedades causadas por virus o bacterias. Este médico puede involucrarse en el cuidado de pacientes con hepatitis C.
  • Internista. Médico que se enfoca en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades del adulto –de los 15 años en adelante-, que no requieran intervención quirúrgica.
  • Médico General. Se encarga de la prevención, detección y tratamiento oportuno de las enfermedades desarrolladas a cualquier edad, es decir, puede atender tanto a niños como a personas de la tercera edad.
  • Pediatra. Especialista en la atención médica de niños. Por lo general, los niños con hepatitis C son diagnosticados y tratados por un pediatra.

¡Las preguntas más importantes que no puedes dejar de hacer!
Es muy probable que desde tu diagnóstico inicial y a lo largo de tu tratamiento surjan preguntas o inquietudes respecto al manejo o a la evolución de la hepatitis C. ¡Aclara todas tus dudas con nuestra guía de preguntas! Éstas podrían ser útiles para que tú y tu doctor tomen decisiones informadas y acertadas respecto a tu enfermedad.

Todo lo que debes saber de la hepatitis C

  • 1. ¿Cuál es la causa de la hepatitis C?
  • 2. ¿Cuáles son las principales vías de transmisión de la hepatitis C?
  • 3. ¿Existe una prueba específica para diagnosticar este tipo de hepatitis?
  • 4. ¿Adquirir hepatitis C involucra un riesgo mayor para desarrollar otros problemas de salud?

¿Cuá es el mejor tratamiento de Hepatitis C?
1. ¿El tratamiento para a hepatitis C incluye medicamentos? ¿Éstos tienen efectos secundarios? ¿Se deberán tomar de por vida?

2. ¿El IMSS o ISSSTE cubren las consultas y los medicamentos para tratar esta enfermedad?

3. ¿Los medicamentos para tratar la hepatitis C pueden interferir con el efecto de los medicamentos utilizados para tratar otras afecciones?

4. ¿En qué casos es necesario el trasplante de hígado?
Sobre el estilo de vida y familia
1. ¿Qué tipo de precauciones deben tomar familiares y amigos para evitar contagios?

2. ¿La hepatitis C es una enfermedad hereditaria?

3. ¿Cuál es la dieta más recomendable? ¿Existen alimentos contraindicados?

4. ¿Se debe informar a las parejas sexuales sobre el contagio de este virus?

¿Cómo se diagnostica la hepatitis C?

Los exámenes que permiten realizar un diagnóstico adecuado de la enfermedad y monitorear su evolución son:

  • Examen de anticuerpos. Su función es buscar la presencia de anticuerpos contra la hepatitis C. En caso de que el análisis de sangre muestre la presencia de dichos anticuerpos, esto significará que el paciente está infectado por el virus.
  • Prueba de carga viral. A través de una muestra de sangre se observa si hay presencia de virus en sangre y en qué cantidades. Se utiliza sobre todo para comparar los niveles virales del paciente antes y después de haber iniciado el tratamiento.
  • Genotipo de hepatitis C. Se realiza para conocer cuál de los 6 genotipos del virus de la hepatitis C está presente en la sangre del paciente, ya que algunos tipos requieren tratamientos más largos que los demás.
  • Pruebas de función hepática. A partir de una muestra de sangre esta prueba permite monitorear el daño del hígado a consecuencia de la hepatitis C.
  • Biopsia del hígado. A partir de una pequeña muestra de tejido, este estudio permite examinar si el daño producido en el hígado es consecuencia del virus de la hepatitis C y en qué etapa de la enfermedad hepática se encuentra el paciente.

Tratamientos más comunes para la hepatitis C

La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, pues en algunas personas su respuesta inmunitaria eliminará la infección espontáneamente. Cuando el tratamiento es necesario, éste está enfocado en eliminar de la sangre del paciente el virus de la hepatitis, reduciendo así el riesgo de sufrir daños en el hígado y desarrollar alguna enfermedad hepática.

El tratamiento más común incluye una combinación de inyecciones semanales de interferón pegilado y píldoras diarias de ribavirina –ambos antivirales-, eficaces para todos los genotipos del virus. Por lo general, este tratamiento dura entre 24 y 48 semanas.
Por otro lado, el trasplante de hígado es recomendable cuando la hepatitis C ha causado insuficiencia hepática severa.

Recomendaciones para evitar la hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad que requiere la participación activa del paciente para poder tener una mejor calidad de vida. Por ello, es recomendable que siga estas medidas:

  • Evitar sustancias tóxicas para el hígado, como el alcohol. Incluso cantidades moderadas de éste aceleran la progresión de la enfermedad, además de reducir la eficacia de los medicamentos
  • Vacuna contra la hepatitis A y B
  • Consumir una dieta saludable y hacer ejercicio con regularidad para mantener un buen estado de salud en general
  • Antes de tomar cualquier tipo de vitaminas o suplementos, consultarlo con el médico tratante