Skip to content

linfoma de Hodgkin y No-Hodgkin

linfomas

El linfoma es un cáncer que comienza en las células del sistema linfático. Este sistema es el responsable de combatir infecciones y mantenernos sanos; y está formado principalmente por las amígdalas, el bazo, la médula ósea y las cadenas de ganglios linfáticos que se encuentran en todo el cuerpo.

¿Qué es el linfoma de Hodgkin y No-Hodgkin?

Cuando las células del sistema linfático crecen y se multiplican aceleradamente y de una manera desorganizada, se considera un proceso canceroso, pues estas células anormales dan lugar al desarrollo de tumores (linfomas).

Existen varios tipos de linfomas, aunque éstos se clasifican principalmente en dos tipos: de Hodgkin y de No-Hodgkin. Los linfomas de Hodgkin (HD) se caracterizan por involucrar un tipo de célula linfoide denominada célula de Reed-Sternberg. Por el contrario, los linfomas de No-Hodgkin (LNH) se caracterizan por el crecimiento maligno de linfocitos y por la ausencia de la célula Reed-Sternberg.

¿Quién puede tener el linfoma de Hodgkin y No-Hodgkin?

Los linfomas de No-Hodgkin son más frecuentes en adultos, es decir, su incidencia aumenta con los años
El linfoma de Hodgkin es el tercer tipo de cáncer más frecuente en niños y adolescentes entre 10 y 14 años de edad
En México, la tasa de incidencia del linfoma de No-Hodgkin predomina en los hombres en una relación 3 a 1 sobre las mujeres
Las personas con VIH tienen un riesgo mayor que la población en general de padecer linfoma de Hodgkin
Síntomas

¿Cómo sé si tengo linfoma de Hodgkin y No-Hodgkin?

Los síntomas del linfoma pueden incluir:

Aumento de la incidencia de infecciones por la disminución de la inmunidad

  • Fiebre
  • Sudores nocturnos
  • Pérdida de peso
  • Letargo (Somnolencia)
  • Inflamación o agrandamiento de los ganglios linfáticos (típicamente en el cuello, la ingle o la axila)
  • Parches de piel enrojecida con comezón
  • Las náuseas y/o vómitos
  • Dolor abdominal

¿Dónde tratar el linfoma?

Por lo general, el primer especialista en atender al paciente con cáncer es su médico de confianza o cabecera quien, después de sospechar sobre la presencia de linfoma o algún tipo de cáncer, es probable que consulte a diversos especialistas oncólogos o refiera al paciente con ellos para obtener un diagnóstico certero y elegir oportunamente el mejor tratamiento. Algunos de estos especialistas son:

Cirujano oncólogo. Especialista capacitado para realizar biopsias para la detección de cáncer, así como para extirpar tumores. Algunos cuentan con los conocimientos y experiencia para llevar a cabo cirugías reconstructivas.

Médico oncólogo. Médico especializado en el diagnóstico y tratamiento de los tumores benignos y malignos, así como de los diferentes tipos de cáncer. Este médico es quien decide el tipo y la dosis de quimioterapia que se administrará al paciente, así como quien revisa si hay otras opciones viables de tratamiento como cirugía o radioterapia.

Patólogo. Médico especialista en examinar bajo el microscopio muestras de tejido –obtenidas mediante biopsias- para identificar las características de las células y determinar si éstas son normales o cancerígenas.

Radiólogo. Médico que utiliza métodos radiológicos –de imagen- para diagnosticar diversos tipos de cáncer. Por su parte, el radiólogo oncólogo es quien se encarga de tratar la presencia de tumores malignos mediante la aplicación de radioterapia.

Además de los especialistas oncólogos, es probable que el paciente con cáncer también sea tratado por un psicólogo, quien está especializado en tratar los problemas mentales y del estado de ánimo de una persona. Esto con la finalidad de que el paciente aprenda a sobrellevar los problemas de autoestima por los efectos adversos de la quimioterapia y pueda manejar el impacto de la enfermedad en su estilo de vida.

Además, la terapia psicológica –tanto para el paciente como para la familia- es recomendable para trabajar los sentimientos de ansiedad, miedo, culpa, depresión o dolor que se pudieran experimentar después de la confirmación del diagnóstico de cáncer.

Todo lo que debes saber sobre los linfomas

Sobre la enfermedad

  1. ¿Cuál es la diferencia entre el linfoma de Hodgkin y de No-Hodgkin?
  2. ¿Cuáles son los síntomas más comunes de este tipo de cáncer?
  3. ¿Qué tan grave es el linfoma? ¿Ambos tipos de linfoma son igual de agresivos?
  4. ¿Existen pruebas específicas para diagnosticar esta condición? ¿Es necesaria la toma de muestras mediante biopsias?
  5. ¿Existen otras condiciones médicas relacionadas con el linfoma?

Sobre el tratamiento

  1. ¿El tratamiento es el mismo para ambos tipos de linfoma?
  2. ¿Cuánto es el tiempo mínimo de tratamiento para poder ver resultados positivos?
  3. ¿Cuáles son los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia?
  4. ¿Una opción de tratamiento para este tipo de cáncer es la cirugía?
  5. ¿El IMSS y el ISSSTE cubren el tratamiento para el linfoma de Hodgkin y de No-Hodgkin?
  6. ¿Pueden desencadenarse otros tipos de cáncer a consecuencia de éste?
  7. ¿Una vez en remisión cuáles son las probabilidades de tener una recaída?
  8. ¿Es recomendable llevar una terapia psicológica como parte del tratamiento?

Sobre el estilo de vida y familia

  1. ¿El linfoma es una enfermedad hereditaria?
  2. ¿Se debe llevar una dieta especial?
  3. ¿Cuáles son las recomendaciones para sobrellevar los efectos adversos del tratamiento, como las náuseas y el vómito?
  4. ¿Es recomendable tomar suplementos vitamínicos?
  5. ¿El paciente puede permanecer cerca de niños pequeños estando bajo tratamiento?
  6. ¿La quimioterapia puede llegar a ser incapacitante o el paciente puede seguir trabajando y realizando sus actividades cotidianas?

¿Cuál es el tratamiento para curar el linfoma?

El diagnóstico de linfoma se realiza mediante la práctica de exámenes radiológicos y de tejidos, pues los análisis de sangre no agregan ningún valor en la fase de diagnóstico.

Algunos de los exámenes y pruebas más comunes son:

  • Aspiración con aguja fina. Después de limpiar la piel cercana al ganglio linfático, una aguja fina se inserta en éste y las células se aspiran. Posteriormente la muestra es enviada al laboratorio para examinar si hay presencia de células anormales.
  • Aspiración de médula ósea. Después de limpiar la piel cercana a la cadera o el esternón, se inserta una aguja. Cuando ésta ha entrado en la médula ósea, las células o el tejido se aspiran y posteriormente se envían al laboratorio para ser analizados. Esta prueba busca la presencia de células que pudieran sugerir deficiencia de vitamina B, deficiencia de hierro y folato, anemia, mielofibrosis o leucemia.
  • Biopsia. Después de que el médico tratante palpa los ganglios linfáticos del paciente, la piel próxima a éstos se limpia con un algodón antiséptico y se realiza una pequeña incisión para obtener una muestra del ganglio y posteriormente enviarla al laboratorio. Esta prueba se realiza para detectar la presencia de células anormales en el tejido extirpado.
  • Resonancia magnética. Se trata de una prueba inocua, ya que no hay presencia de rayos X. Útil para valorar la presencia de ganglios linfáticos inflamados en todo el cuerpo, sobre todo en el pecho y abdomen.
  • Rayos X. La función de esta prueba es detectar la presencia de órganos afectados o ganglios linfáticos de tamaño anormal.
  • Tomografía axial computarizada. El médico puede solicitar esta prueba para examinar si el cáncer ha invadido otros tejidos u órganos del cuerpo, o determinar el nivel de éxito del tratamiento quimioterapéutico.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET). Mediante la ingesta de algún tipo de material de contraste, esta prueba permite medir la actividad de una masa, bulto o nódulo e identificar qué tan desarrollada está la enfermedad y cómo el paciente ha respondido al tratamiento.

Mejores tratamientos para curar el linfoma

El tipo de tratamiento prescrito y su nivel de éxito dependerán de varios factores, como el tipo de linfoma, la etapa de la enfermedad o gravedad, la rapidez de propagación, la condición actual del paciente y su edad.

Algunos de los tratamientos más comunes para tratar el linfoma son:

  • Radioterapia. Rayos de alta energía se dirigen y descargan en una zona específica del cuerpo con tejido anormal para matar las células cancerosas.
  • Quimioterapia. Ayuda a destruir las células cancerosas y a detener su multiplicación. Sin embargo, también puede dañar células sanas, lo que produce efectos adversos para el paciente.
  • Trasplante de células madre. En algunos casos, después del tratamiento a base de radio y quimioterapia, las células madre –formadoras de sangre sana- se trasplantan al paciente para reponer las células dañadas y restaurar su sistema inmune.

En algunos casos, por ejemplo en pacientes de alto riesgo, el tratamiento para el linfoma de No-Hodgkin también incluye inmunoterapia. Ésta consiste en el uso de sustancias sintéticas –que en situaciones normales el cuerpo produce de forma natural- para incrementar la resistencia del paciente a la enfermedad y detener el crecimiento de las células cancerígenas.